COMUNICACIÓN Y LENGUAJE

La historiografía lingüística es una empresa sumamente ambigua. Son numerosos los desacuerdos acerca de algunas de sus vertientes fundamentales: acerca de qué tipo de recuento histórico es posible (bien ordenación cronológica, bien ordenación sistémica o por niveles, bien ordenación por autorías y corrientes epistemológicas y socioculturales subyacentes) y de cuál es el más adecuado de entre todos ellos. A ello se suman otros interrogantes: cuáles son las propiedades particulares de ese objeto que es el lenguaje como acto de enunciación enfrentado a un marco situacional, y cuál es, finalmente, el método más adecuado a la hora de abordar su análisis. Debido a todo ello, la historiografía lingüística está condenada a hallarse en todo momento en estado de fermentación intelectual. Por un lado, es algo que no debe resultar del todo sorprendente, ni siquiera objetable, si pensamos que su ámbito de estudio se inscribe en el área de una disciplina eminentemente social como la semiótica; por otro lado, es algo que engendra confusión y estancamiento en nuestro panorama científico. La finalidad aquí es proponer, bajo cierta diversidad -por otra parte necesaria- de puntos de vista existentes, un foro histórico de análisis de la comunicación verbal (también la modalidad no verbal de la comunicación encuentra en estas páginas su tratamiento correspondiente) y de sus posibles modos de plasmación teórico-práctica y de contextualización social. De ahí que para analizar tal actividad y las consecuencias derivadas de su influencia en el espacio histórico el autor haya creído adecuado plantear una perspectiva de análisis de base sistémica, complementaria de las más tradicionales particiones en subniveles: fonético-fonológico, morfológico, sintáctico, semántico y pragmático. Para lo cual se ofrece un exhaustivo recorrido histórico fundado en tres grandes secuencias de criterios: (a) criterios sociales, (b) criterios semióticos (extraídos de las teorías de la comunicación y de la información) y (c) criterios epistemológicos. Dimensión social, sémica y epistemológica son, de hecho, los grandes prismas de interpretación a que la teoría comunicacional ha sido sometida en los últimos treinta años.
Metodológicamente, es éste un estudio ubicado en la línea de trabajos historiográficos de carácter teórico-explicativo. Por encima de los datos, se traza aquí un panorama intelectual del objeto de estudio propuesto: el lenguaje, su ontología y sus modos de representación gramatical (modelos al uso). Todo ello particularizado en la referencia constante a diversas lenguas y familias lingüísticas de nuestro entorno actual; referenciación que otorga a este trabajo un carácter inexcusablemente empírico. Un sólido método de evaluación y seguimiento llevado a cabo a lo largo de varios años de trabajo permite al autor describir cada modelo teórico tratado y darle pleno sentido contrastivo, desembocando en la configuración de un estudio que se quiere simultáneamente ensayístico, crítico y pedagógico. Estas premisas de trabajo, junto con la idea total de un análisis que no cabe vacilar en llamar sustancialmente a-positivista, constituyen un correctivo contra los excesos de cierto estructuralismo "estático" que ha invadido la lingüística de gran parte del siglo XX y cuya consiguiente aplicación llevaría a la negación del carácter prioritario que el habla posee sobre la lengua. De este modo, hallaremos en el segundo volumen (en preparación) de este estudio cierta reevaluación "naturalista" de lo constante en el lenguaje.
La estructura interna de la obra responde a una complementación metodológica: o una primera parte orientada a poner de manifiesto la ontología metalingüística de cada modelo o enfoque abordados; o una segunda parte de modelización teórica, en la que cada problema lingüístico particular (transitividad, ergatividad, pasividad, nominalizaciones, etc.) suscitado es ubicado en el contexto de otras propiedades lingüísticas universales; o y una tercera parte puramente descriptiva, en la que los datos gramaticales son puntualmente sometidos al contraste de las reflexiones teóricas efectuadas en las partes precedentes del estudio.
Se determinan en este estudio tres variables: 1. los límites de lo lingüístico que alcanza lo inconsciente y no-arbitrario; 2. el uso que es prioritario al sistema o esquema; y 3. la ausencia de todo separatismo metodológico que mantenga al lenguaje alejado de la historia y de la sociedad. La idea de los problemas gramaticales y de los diversos enfoques en que se plasman como actividad puede aceptarse y ampliarse precisamente por parte de la lingüística de la praxis (abordada en el capítulo 6). La gramática es, pues, sometida a una consideración no solamente individual, sino directamente social. Sin prescindir de aquellos elementos varios de modificación conversacional (pertinentes en otro nivel de análisis y abordados en el capítulo 4), nos interesa incidir en las tres grandes funciones que determinan el proceder comunicativo, desentrañando el sentido e implicaciones a las que cada una da lugar: emisor, mensaje y receptor.
Además de las unidades que podríamos llamar formales y de las relaciones (emisión + recepción + locución) que la Teoría General de la Comunicación utiliza como material sintáctico y pragmático, hay otros elementos de modificación de aquéllas que dan lugar a nuevas significaciones conversacionales, tratadas igualmente en este estudio (especialmente en los capítulos 2 y 3): la ordenación intencional de los acontecimientos de las secuencias llamadas históricas o temáticas de la conversación, el orden de las funciones de focalización y almacenamiento informativo, los modos de activar la información del entramado presupositivo, la distancia relativa (expresión o latencia) del emisor hacia este último, la actuación completa de los interlocutores en contraste con modelos personales (afectivos, emocionales) y sociales (condicionamientos) precisos, los tiempos del enunciado y la enunciación y sus posibles interferencias y paralelismos, los espacios en que se efectúa la acción interactuante (temas, todos ellos, abordados en los capítulos iniciales de la obra).
En último término, una visión sinóptica de las conclusiones alcanzadas en cada momento cierra cada apartado, y un repertorio bibliográfico selecto y a la vez nutrido y actualizado cierra el trabajo en su conjunto.


Esquema

En los apartados iniciales del estudio presentamos las principales características que definen su objeto de estudio: la lingüística de la comunicación. Tras describir el paradigma lingüístico (a través de la cuestión oralidad / escritura) y su compartimentación disciplinar tradicional, abordamos el influjo que otros modelos no propiamente lingüísticos de la comunicación (teoría de la comunicación social, teoría de la comunicación especializada, teoría de la comunicación literaria) han tenido en el desarrollo de la lingüística como tal. Cierra el capítulo 1 el trazado de una panorámica general sobre los principales métodos con los que se ha abordado, desde diversos frentes disciplinares (psicolingüística, teoría de la información, sociología y psicología de la comunicación), la comunicación, tanto a nivel interpersonal como a nivel social.
En el capítulo 2 presentamos la teoría general de la recuperación de información, una panorámica general sobre el componente visual de la comunicación (esto es, la comunicación no verbal), los principales métodos (el enfoque transitorio-sostenido, entre otros) empleados en el estudio del componente quinésico / proxémico de los lenguajes naturales, y las principales nociones vinculadas al estudio del componente semántico de la lengua desde parámetros analítico-referenciales (semántica general, semántica comunicacional y semántica diferencial) y asociativos (semántica asociativa). En el capítulo 3 tratamos los enfoques que han emprendido la descripción del lenguaje natural haciendo hincapié en el acto predicativo entendido como acción lógica o de recuperación informativa: la sistémica, la sintaxis funcional de Dik, la psicomecánica guillaumiana, el modelo G&B de la gramática generativa y los modelos no transformacionales del generativismo.
En los siguientes capítulos presentamos las teorías lingüísticas representacionales de carácter no-proposicional sobre los lenguajes naturales, es decir, aquéllas que giran en torno a la modalidad como categoría de la pragmática del enunciado y que desarrollan sus postulados desde la sociología general de la comunicación. Hablamos de "microlingüística social" (capítulo 5) para el caso de aquellas propuestas (modelo de roles y modelo de estrategias) que han sido efectuadas teniendo en cuenta directamente (sin mediación categorial alguna) las relaciones actor-interlocutor. En el capítulo 5 describimos y evaluamos aquellos modelos gramaticales que han abordado el estudio del componente sintáctico desde las propiedades estructurales del acto de habla: los modelos generativo-transformacionales, las gramáticas categoriales, la gramática aplicativa, el distribucionalismo norteamericano y la gramática relacional; así como las principales propuestas que desde la psicolingüística se han venido formulando sobre la producción, adquisición y comprensión del componente sintáctico. Hablamos de "macrolingüística social" en el resto de las propuestas abordadas en el capítulo 4, aquéllas que describen la relación actor-interlocutor desde la mediación previa de conceptos como los de sociedad, clase o estructura. En suma, de las tres corrientes en las que se ha fragmentado el estudio sociológico de la comunicación lingüística, a saber, sociolingüística cuantitativa o variacionista (método iniciado por Labov), sociología del lenguaje (representada por los trabajos de Fishman) y etnografía de la comunicación (con las figuras de Hymes y Gumperz a la cabeza), sólo estas dos últimas, dado el corte prioritariamente sociológico y antropológico (y, por ende, integrador) con el que se ha enfocado la comunicación lingüística, tienen cabida en este trabajo.
En los capítulos 5-6 presentamos la teoría del acto de habla desde las perspectivas formuladora de Austin y reformuladora de Searle. Entre estas dos perspectivas se integra el tratamiento de aquellos modelos lingüísticos (semánticos, sintácticos o mixtos (sintáctico-semánticos)) que han abordado el estudio representacional del lenguaje natural desde el constructo metodológico "proposición": la semántica de redes, la semántica episódica, la semántica generativa, la perspectiva funcional (praguense) de la oración, la gramática fillmoreana de casos, la gramática del rol y la referencia y la teoría de esquemas sintáctico-semánticos. Todos estos modelos entran en el dominio de lo que en esta obra hemos rotulado como "microlingüística social": el estudio de las relaciones actor-interlocutor sin la necesidad de recurrir a la mediación de las principales categorías de la sociología general (clase, grupo, estructura, etc.), pero presuponiendo su operatividad mediata.

Daniel Jorques