¿ QUIÉN DICE QUE LA LEY ES CONFUSA ?




Se puede saber mucho de biología, contabilidad , matemáticas, informática, latín o jardinería. Pero cuando las personas competentes en todas esas materias se ven obligadas a relacionarse con el mundo de las leyes, los abogados y los tribunales, se sienten muy a menudo invadidas por la inquietud, el temor y el desconsuelo. Kafka escribió una excelente parábola de la situación del hombre ante la ley. Un campesino quiere con todas sus fuerzas entrar en la ley, de hecho sólo para él está reservada, sólo él podría penetrar ahí y sin embargo no puede hacerlo porque un gigante guardián no se lo permite. Morirá en las puertas sin llegar a traspasarlas jamás. Un profesor de física cuántica amigo mío andaba hace poco angustiado porque no entendía ni los entresijos de su divorcio ni los de un problema surgido en su comunidad de vecinos. Abogados, jueces y fiscales parecen los depositarios de un secreto oculto que, además, te puede costar -otro motivo de desesperación- un ojo de la cara a poco que las cosas se compliquen. Mi amigo miraba hacia el cielo desazonado y, luego, volvía los ojos a unas fórmulas algebraicas escritas en la pizarra. Quizá pensando en paliar esta situación, a la editorial Tirant lo Blanch de Valencia, dirigida por Salvador Vives, se le ocurrió la idea de popularizar, vulgarizar, volver comprensible el derecho a través del cine, dedicándole una colección de libros breves planificada por Javier de Lucas.

Ya era extraño que en una época posmoderna y postestructural, en la que el llamado "pensiero debole" o autores como Umberto Eco y Slavoj Zizek , por citar sólo unos pocos nombres, se han dedicado a emplear la cultura popular para ilustrar los sofisticados contenidos de la filosofía, la estética, el psicoanálisis o la física, a nadie se le hubiera ocurrido hacer lo propio con el derecho. ¿Por qué no si desde los años ochenta se viene hablando de la existencia de un derecho reconstructivo? Tiran lo Blanch, una de las más potentes e innovadoras editoriales valencianas, que desde hace cierto tiempo está apostando en el terreno de las humanidades, ha caído en la cuenta de que el posmodernismo también debe llegar al derecho. ¿ Cuál es la idea ¿ La idea es que un especialista en determinados aspectos del derecho, y buen conocedor de la cultura cinematográfica, ilustre aspectos del mundo de las leyes a través de un filme conocido por la mayoría de los lectores. Hasta ahora se llevan editados diez breves volúmenes y la elección no es desde luego mala: "Blade Runner","El juicio de Nüremberg", "El vampiro de Dusseldorf", "Monsieur Verdoux", "Primera plana", "Un hombre para la eternidad", "La lista de Schindler", "El verdugo", o "La letra escarlata", entre otros filmes, sirven para exponer temas propios del mundo legal como la prostitución, la pena de muerte, la cuestión de si sólo los seres humanos somos los únicos dignos del derecho, las penas infamantes, la relación libertad-ley-Estado o los procesos por causa de genocidio, entre otros.

El físico cuántico del que hablaba antes me confesbaba con cierto rubor que si había logrado leer a Heidegger fue gracias a que leyó el Heidegger para principiantes que había escrito George Steiner. En medio de sus quejas por los líosde su divorcio y de su comunidad de vecinos, parecía darme a entender que por qué razón Tirant lo Blanch no ilustraba también esos temas. Él que tantas películas ve y que tanto se emociona cuando una joven alumna le mira a los ojos, causa más que directa de su divorcio. Nunca se sabe cuál debe ser la dosis apropiada de terminología legal, o filosófica, o psicoanalítica, y de terminología y referencias fílmicas, para asegurar que el público se familiarice con el concepto duro. Pero mi experiencia como lector de esos libritos para profanos del derecho, me muestra que en ellos el equilibrio es lo suficientemente justo como para que se cumpla el principio horaciano de deleitar y de enseñar.

Manuel Asensi Pérez
"La Vanguardia" 10 de marzo de 2004