Este trabajo analiza las barreras y desafíos que enfrenta el desarrollo humano sostenible en contextos de violencia extrema, integrando un enfoque interdisciplinario que considera las dimensiones económicas y socioambientales. A partir de un análisis cualitativo sustentado en fuentes digitales, se identifican las dinámicas estructurales de los conflictos armados y su impacto en la educación, la salud y la calidad de vida, elementos fundamentales para el bienestar humano. E estudio revela cómo la violencia directa y estructural desestabiliza las instituciones, desintegra el tejido social y perpetúa las desigualdades, limitando significativamente las capacidades individuales y colectivas. Asimismo, pone de manifiesto la insuficiencia de las métricas tradicionales del desarrollo humano, como el Índice de Desarrollo Humano (IDH), para captar la complejidad de los efectos de la violencia en los factores de la salud mental, la cohesión comunitaria y la sostenibilidad. Se enfatiza la importancia de fomentar la resiliencia comunitaria mediante políticas públicas inclusivas que prioricen la reconstrucción social y la justicia. Además, se resalta el papel fundamental de la colaboración internacional en la creación de estrategias integrales que atiendan tanto las causas estructurales de la violencia, como las necesidades inmediatas de las poblaciones afectadas. El artículo afirma que el desarrollo humano sostenible en contextos críticos sólo será alcanzable mediante la promoción de la paz, entendida como un proceso integral que va más allá de la ausencia de conflicto, incorporando criterios de equidad, derechos humanos y justicia social como pilares fundamentales.
Abstract
This article examines the barriers and challenges faced by sustainable human highlights the critical role of international collaboration in devising comprehensive strategies to address both the structural causes of violence and the immediate needs of affected populations. The article concludes that sustainable human development in such contexts can only be achieved through the promotion of peace, understood as an integral process that transcends the mere absence of conflict. It incorporates equity, human rights, and social justice as fundamental pillars for building resilient and equitable societies. development in contexts of extreme violence, adopting an interdisciplinary approach that considers social, economic, and environmental dimensions. Through a qualitative analysis based on digital sources, it identifies the structural dynamics of armed conflicts and their impact on education, health, and quality of life, which are essential elements of human well-being. The study highlights how direct and structural violence destabilizes institutions, disintegrates social fabric, and perpetuates inequalities, significantly limiting individual and collective capacities. It also underscores the inadequacy of traditional human development metrics, such as the Human Development Index (HDI), to capture the complexity of violence effects on factors like mental health, community cohesion, and sustainability. The importance of fostering community resilience through inclusive public policies that prioritize social reconstruction and justice is emphasized. Furthermore, the article