La importancia de implementar la educación centrada en la persona como vía para fortalecer la enseñanza de las habilidades para la vida (HPV), permite el desarrollo integral del estudiante en los ámbitos educativo, social y personal. Al utilizar metodologías activas como el aprendizaje basado en proyectos, el aula invertida o el aprendizaje lúdico, se favorece la aplicación práctica de las HPV en contextos reales y significativos, promoviendo un aprendizaje auténtico. El docente tiene que brindar una enseñanza con sentido, adaptarse a las nuevas tendencias y personalizar la enseñanza según las necesidades e intereses del alumnado. Esto implica fomentar la autonomía, el pensamiento crítico, la empatía y la comunicación, mediante estrategias como la escucha activa y la creación de ambientes seguros que permitan al estudiante expresarse con libertad. El uso de metodologías activas permite dinamizar el aula, impulsando el trabajo colaborativo, la creatividad y la resolución de problemas reales. Para ello, es esencial que el profesorado utilice herramientas tecnológicas que potencien estos procesos. Por otro lado, es necesario que las instituciones educativas promuevan la innovación pedagógica a través de espacios y recursos digitales accesibles. Asimismo, se recomienda ofrecer formación continua a los docentes mediante cursos y talleres enfocados en el uso de tecnologías educativas y metodologías centradas en el estudiante, con el fin de transformar las prácticas docentes y responder a los desafíos educativos del siglo XXI.
Abstract
The importance of implementing person-centered education as a means to strengthen the teaching of life skills (LS) lies in its capacity to foster the comprehensive development of students in educational, social, and personal spheres. By using active methodologies such as project-based learning, flipped classrooms, or learning through play, the practical application of LS is promoted in real and meaningful contexts, encouraging authentic learning. Teachers must provide meaningful instruction, adapt to new trends, and personalize teaching according to students? needs and interests. This involves promoting autonomy, critical thinking, empathy, and communication through strategies such as active listening and the creation of safe environments that allow students to express themselves freely. The use of active methodologies brings dynamism to the classroom by fostering collaborative work, creativity, and real-world problem-solving. To support this, it is essential that educators utilize technological tools that enhance these processes. On the other hand, educational institutions must promote pedagogical innovation through accessible digital spaces and resources. Likewise, it is recommended that teachers receive ongoing professional development through courses and workshops focused on the use of educational technologies and student-centered methodologies, in order to transform teaching practices and respond effectively to the challenges of 21st-century education.